Análisis, guías y protocolos sobre hormigón y conservación estructural
Procesos químicos que afectan la durabilidad estructural
La carbonatación del hormigón es un proceso natural que reduce el pH del material, exponiendo las armaduras a la corrosión. En este artículo explicamos las reacciones químicas involucradas, los factores ambientales que aceleran el proceso y las técnicas de detección mediante indicadores de fenolftaleína. También abordamos estrategias de reparación y protección superficial para prolongar la vida útil de las fachadas de hormigón visto.
Leer artículoEvaluación de integridad sin dañar el material
Los ensayos no destructivos (END) son fundamentales en la inspección de edificios existentes. El método de ultrasonido permite medir la velocidad de propagación de ondas para estimar la resistencia del hormigón, detectar discontinuidades internas y evaluar la profundidad de fisuras. En este post detallamos el procedimiento de campo, la interpretación de resultados y las limitaciones de la técnica en elementos con armadura densa.
Leer artículoMantenimiento de la estética brutalista original
Las fachadas de hormigón visto requieren cuidados específicos para mantener su apariencia y funcionalidad. Este artículo cubre desde la limpieza con chorro de agua a baja presión y cepillado manual, hasta la reparación de coqueras y fisuras con morteros tixotrópicos. Se discuten también los tratamientos hidrofugantes y las pinturas transpirables que permiten conservar el carácter original del material sin alterar su textura.
Leer artículoRespuestas claras sobre inspección, conservación y peritajes de hormigón.
Es un proceso químico que reduce el pH del hormigón, dejando las armaduras expuestas a la corrosión. Se detecta con indicadores de fenolftaleína aplicados sobre una superficie fresca; si no cambia de color, la carbonatación ha avanzado hasta esa profundidad.
Consiste en emitir ondas ultrasónicas a través del hormigón para medir su velocidad de propagación. Esto permite estimar la resistencia, detectar fisuras internas, evaluar la homogeneidad del material y medir espesores sin dañar la estructura.
Se recomienda una inspección visual cada dos años y una evaluación técnica con ensayos no destructivos cada cinco años, especialmente en edificios expuestos a ambientes urbanos o costeros donde la carbonatación avanza más rápido.
Incluye la descripción del edificio, los resultados de los ensayos de campo (ultrasonido, indicadores de carbonatación, medición de fisuras), el análisis de estabilidad de cimientos y mampostería, y las recomendaciones de reparación o conservación.
Sí. Se utilizan morteros tixotrópicos del mismo color y textura que el hormigón original, y tratamientos hidrofugantes transpirables que protegen sin formar películas superficiales. La clave está en una preparación cuidadosa de la superficie y en la aplicación por personal especializado.